¿POR QUÉ PHI ORGANICS?

La historia del nombre de nuestra marca PHI ORGANICS nace por la fusión de dos conceptos muy potentes: PHI (pronunciado Fi) y ORGANICS. 

PHI es un número mágico con múltiples significados que van más allá de su significado matemático. PHI nos llevó a pensar en el sentido de la proporción y de ahí a la homeostasis, al equilibrio y al cuidado que necesitamos tanto físico como mental para tener una buena calidad de vida.  Y ORGANICS resulta fundamental para nosotras por la importancia de la naturaleza, lo natural, lo puro, sin aditivos ni conservantes, lo no alterado y también en el cuidado, el detalle en la elaboración de nuestros productos, la más alta calidad. 

La suma de los dos conceptos nos lleva a lo que son nuestros valores de marca: integridad, transparencia y el respeto por las personas y el medio ambiente. La excelencia en todas las áreas es nuestra razón de ser:  la calidad Premium, el compromiso con las personas para así ayudar a alcanzar mayor bienestar y calidad de vida.

Un poco de detalle sobre el número Phi

El número PHI lleva siglos fascinando a los que lo estudian y es que se encuentra de forma natural en los lugares más insospechados, desde la conchas de los caracoles hasta las proporciones de nuestro propio cuerpo.

Matemáticamente hablando, este número responde a la proporción existente entre dos segmentos de una recta, llamados a y b, que a su vez obedecen a la fórmula (a+b)/a=a/b y se representa como (1+√5)/2, que es aproximadamente igual a 1’61803398874988…

 

 

El número aúreo es un número algebraico e irracional que posee muchas propiedades interesantes y que fue descubierto, no como una expresión aritmética, sino como relación entre dos segmentos de una recta, es decir, una construcción geométrica. Una de sus propiedades aritméticas más curiosas es que su cuadrado (Φ2 = 2,61803398874988…) y su inverso (1/Φ = 0,61803398874988…) tienen las mismas infinitas cifras decimales.

Además, se atribuye un carácter estético a los objetos cuyas medidas guardan la proporción áurea. Algunos incluso creen que posee una importancia mística. A lo largo de la historia, se ha atribuido su inclusión en el diseño de diversas obras de arquitectura y otras artes

PHI es el número áureo (también llamado número de oro, número de Dios, razón extrema y media, razón áurea, razón dorada, media áurea, proporción áurea y divina proporción) es un número irracional, representado por la letra griega φ (phi) (en minúscula) o Φ (Phi) (en mayúscula) en honor al escultor griego Fidias.

 

¿Por qué el número divino?

La pregunta que siguen haciendo los más escépticos después de esto es: ¿por qué número divino? 

La fascinación por la proporción áurea ha sido creciente a lo largo de la historia. En 1509, el matemático y teólogo italiano Luca Pacioli publicó un libro titulado La Divina Proporción y daba 5 razones por los que el número áureo era divino:

  • Unicidad del número, como la unicidad de Dios
  • Definido por tres segmentos de una recta, que asemeja a la Trinidad
  • Es infinito por ser irracional, la inconmensurabilidad del número como Dios
  • Dios es omnipresente e invariable, igual que el número PHI
  • Dios dio ser al Universo a través de la quinta esencia, representada por un dodecaedro, y el número áureo está intrínseco en el pentágono y el dodecaedro.

La Biblia está salpicada de referencias a este concepto. Por un lado, es una forma que parece agradar a Dios, puesto que tanto en las instrucciones para el Arca de la Alianza que dio a Moisés, como las que dio a Noé para la otra arca, pide unas proporciones 5×3 (números de la sucesión de Fibonacci). Hay incluso quien encuentra relación entre 666, el número del anticristo, y el número áureo.

Áureo, dorado, divino… A este número se le han dado muchos nombres, pero su símbolo lo hace inequívoco: es la letra griega phi, en honor al escultor griego Fidias, cuyas obras se consideraban lo más cercano a la perfección estética, igual que lo es la proporción áurea. El símbolo se lo adjudicó en el año 1900 el matemático Mark Barr.

Parece por tanto divino, perfecto, “el elegido” de los números, y por ello los humanos empezamos a usarlo como la proporción más bella posible.

 

¿Por qué el número de Oro, Dorado o Áureo?

Llamarlo número de oro no tiene nada que ver con su precio, pues el valor de este número es mucho mayor que el de todo el oro del mundo. Fue Alberto Durero (1471-1528) el que populariza la denominación “razón áurea”, por ser un número que parecía perfecto, muy codiciado, como el oro. Pero, en nuestros tiempos, la fama de este número la debemos a dos personajes más recientes:

  • El arquitecto Charles-Édouard Jeanneret-Gris, conocido como ‘Le Corbusier’ (1887-1965), ideó el Modulor: un sistema de medidas basado en las proporciones humanas, donde cada magnitud se relaciona con la anterior por el Número PHI, para que sirviese de medida de las partes de arquitectura. 
  • El príncipe de Rumanía, Matila C. Ghyka (1881-1965), con su libro “El número áureo” (1931), da el empujón definitivo a este celebérrimo número, creando un exhaustivo estudio sobre la presencia de este número en el arte y la naturaleza

 

El número áureo está muy presente en la naturaleza, en el arte y en nuestro entorno

El número áureo aparece constantemente en la naturaleza: 

  • La disposición de los pétalos de las flores, la caracola de de algunos animales, la forma de las piñas que dan algunos árboles, la distribución de las pipas en un girasol, el grosor que tienen las ramas de los árboles… Todas estas cosas tienen en común que de una forma u otra están relacionadas con la proporción áurea o la serie de Fibonacci. De hecho, algunos expertos postulan que el número Phi sea al crecimiento orgánico lo que Pi es a la medición del círculo: el número en el que están basados todos los cálculos y fenómenos.
  • Los huracanes y las galaxias en espiral tienden a formar una espiral dorada. Es más, ¡nuestro propio ADN contiene el número! Esto es porque un ciclo completo de la molécula mide 34 por 21 angstroms. Sí, 21 y 34 son números consecutivos, de la serie de Fibonacci.
  • También en la proporción del propio ser humano, en el cuerpo humano podemos encontrarnos con la proporción áurea. Se le supone la representación ideal de la belleza: la altura total debe ser igual a la distancia entre las puntas de los dedos teniendo los brazos y las manos totalmente abiertos. Esto equivale a ocho palmos, ocho veces la cara o seis veces los pies. En total, es la misma distancia que obtendríamos si multiplicásemos por 1,618 la distancia que separa nuestro ombligo del suelo.

 

El número áureo también se puede apreciar en el arte: 

  • En la arquitectura del Partenón, en la Gran Pirámide de Gizeh, en palacios de la antigua Babilonia… Es posible encontrar ejemplos del uso de la proporción áurea en decenas de obras arquitectónicas a lo largo de la historia. 

  • La reconstrucción de La Universidad de Salamanca, que muchos hemos contemplado al detalle en busca de la famosa rana, en el siglo XV estuvo guiada por la relación de oro. 
  • Muchos artistas a lo largo de la historia sí han empleado la proporción áurea de forma plenamente consciente. La Gioconda o La última cena de Leonardo Da Vinci, El David o La Sagrada Familia de Miguel Ángel, El nacimiento de Venus de Sandro Botticelli son solo algunas de las obras más conocidas que se crearon respetando esos conceptos.
  • Salvador Dalí tenía muchas inquietudes y una inclinación por la ciencia. Trabajó con el matemático Matila Ghyka durante meses haciendo diversos cálculos antes de comenzar una de sus obras más famosas, Leda Atómica. En ella, la composición y los objetos representados guardan una estricta proporción entre sí y respecto al cuadro al completo. Además, están distribuidos en las cinco puntas de un pentagrama áureo.

  • El famoso fabricante de instrumentos Antonio Stradivarius, que vivió entre los siglos XVII y XVIII ponía mucho cuidado en situar las aberturas en sus violines en consonancia con la proporción áurea.
  • La proporción áurea está en los acordes musicales. Un ciclo completo desde la nota Do, hasta la nota Do que sigue (llamado “octava”), incluye trece notas (número de la sucesión de Fibonacci). En una octava, hay 8 teclas blancas y 5 negras, agrupadas en conjuntos de 2 y 3. Sí. 2, 3, 5 y 8 son parte de Fibonacci.

 

El número áureo también se puede apreciar en el arte: 

  • Las tarjetas de crédito que utilizamos a diario, las cajetillas de tabaco y hasta un simple folio son todos rectángulos áureos. Eso quiere decir que se dividimos su lado más largo por el más corto, la solución sería 1,618.
  • En el ámbito del diseño publicitario y de productos, esta relación se encuentra en todas partes: Está en el logo actual de Google, en el diseño de numerosos isotipos, el iPod tiene esas proporciones, hasta las botellas plásticas desechables tienen la proporción dorada en su diseño.
  • Un ejemplo en cuanto a diseño digital lo encontraríamos en la web de Twitter. Así de simple. Aunque actualmente lo vemos a la inversa sigue manteniendo la proporcionalidad.
  • Entre las herramientas que utilizan los analistas para intentar predecir el comportamiento de un valor (es decir, si subirá o bajará y por tanto si conviene invertir en él o no), están las proyecciones de Fibonacci. Marcan niveles en los que se pueden producir picos en la gráfica: tanto rebotes de subida si el valor está cayendo como de bajada si se encuentra al alza.